Una carrera por el planeta

Las llamadas bicicletas de ruta, livianas y pensadas para moverse sobre el pavimento, cada día reconquistan más los espacios urbanos para una vida de calidad. Y aunque los usuarios no lo hacen a modo de competencia sí lo hacen con una meta: mejorar su calidad de vida y la del planeta.

En Chile ya 32 ciudades han diseñado las denominadas ciclovías, que son canales especialmente pensados para ser recorridos en bicicleta. Por ejemplo en la capital, Santiago, que en 2003 apenas tenía 20 kilómetros para transitarlos sobre dos ruedas, ahora ya pasan de los 300 y en crecimiento. Se estima que se hacen millón y medio de viajes diarios por esos canales, lo que significa que muchísima gente va en bici a la escuela, al mercado o al trabajo. Y en las tardes y noches ya se ven grupos grandes de ciclistas organizados y disfrutando de una forma más sana de pasear por la ciudad.

Un diseño para el menor esfuerzo

Las bicicletas para ruta deben poseer características muy específicas: deben ser livianas, de ruedas grandes para que sean veloces con menos esfuerzo, y necesariamente deben ser eficientes para aguantar largos recorridos.

El cuadro central puede ser de aluminio o fibra de carbón, para reducir el peso. El manubrio, o barra de control, debe permitir un mayor control con menos desgaste. Algunos son curvos y otros son rectos. Lo ideal es que la espalda no se arquee mucho para así evitar la fatiga.

Las ruedas o llantas son delgadas para garantizar un desplazamiento cómodo sobre pavimento y los rines tienen pocos rayos. Eso significa que no deben cargar mucho peso.

Las bicicletas de ruta cuentan normalmente con dos o tres velocidades, y un buen sistema de frenado. De esta manera se garantiza el mejor desempeño en las subidas (agarre con primera) y en las rectas planas, mayor velocidad con segunda o tercera.