Madonna pedalea en Londres y Barcelona

Nacida en 1958, Madonna Louise Ciccone, una verdadera reina de la música pop, no sólo es poseedora del título de la artista femenina con más ventas de todos los tiempos (avalado por Guinness) sino que se mantiene en perfecta forma. Ello le permite generar conciertos sumamente exigentes física y mentalmente.

Originaria del estado de Michigan, a los 20 años ya vivía en Nueva York. Seis años después se sube al primer lugar de las carteleras como una virgen. Pero resulta que desde que estaba en primaria, y a pesar de una férrea educación católica, Madonna se caracterizaba por hacer piruetas en los pasillos y colgarse de cabeza en los tubos. Junto a la música, la educación física, el ejercicio y la gimnasia eran su fuerte.

Y para mantenerse en forma su gran secreto son las bicicletas. Madonna recurre a dos tipos: las que se desplazan y las estáticas. En Londres, Barcelona y París, los paparazzi siempre la capturan yendo de compras en bicicleta.

A diario, esta mujer practica con una bicicleta estática: una de spinning. Se trata de una disciplina aeróbica que permite aumentar el aguante físico, fortalecer piernas, abdomen y espalda. A lo largo de cada sesión se aumenta y disminuye la frecuencia del pedaleo y se intensifica la resistencia.

Músculos y corazón, pulmones y nervios se vuelven de acero con esta bicicleta. Para Madonna es un asistente permanente, que le permite tener un cuerpo apto para soportar el ritmo febril de una presentación de un espectáculo en vivo, con cambios de vestuarios, canciones y bailes. Subidas y bajadas, trapecios y saltos, e incluso batallas.

Ha gateado de manera sexy sobre un escritorio para seducir al legendario Dick Tracy; interpretado a una de las mujeres más impactantes de América Latina, Evita; realizado una decena de giras internacionales, criado a seis hijos y aún tiene fuerza para dirigir una fundación que apoya a niños huérfanos en África. La bicicleta ha sido su mejor aliada.