Bicicletas sin frenos

Aunque parezca cosa de locos, hay un tipo de bicicleta que no tiene frenos y ni siquiera un amortiguador, y con ella se ha de correr a toda velocidad. Se trata de las bicicletas para pista. Son vehículos diseñados para el sprint, para arrancar y no detenerse, sin mirar atrás. Es competencia con adrenalina pura. Lógicamente, estos vehículos sólo pueden ser utilizados en pistas especiales denominadas velódromos, los cuales tienen características que los hacen muy especiales.

Las bicicletas para correr se comenzaron a fabricar a principios del siglo XX. Desde el inicio se pensó en que tuvieran una estructura muy ligera: máximo 8 kilos. Los materiales deben ser resistentes y curvos, para presentar la menor oposición a la fricción del viento. Los manillares deben ser curvos y muy estrechos porque el ciclista se debe fundir con su máquina y transformarse en una sola cosa con ella.

Por eso no debe haber ningún cable ni adminículo que estorbe en la estructura de la bicicleta, razón por la que desaparecieron los frenos. Además, así no hay discos ni otras piezas que pesen. Aquí lo único importante es la velocidad.

Los velódromos, tanto cerrados como abiertos, tienen pistas de madera pulida. Éstas son ovaladas y tienen una inclinación o peraltaje, de manera que en la parte de abajo es bastante plana sin llegar a serlo del todo, y en la más alta es muy inclinada. Eso reduce al máximo la fricción de la llanta con el piso, y optimiza la velocidad.

Para detener la bicicleta, simplemente deben girarse ligeramente los pequeños pedales a la inversa y dejar que el vehículo se vaya deteniendo solo.

Chile cuenta con dos velódromos: el del Estadio Nacional de Santiago de Chile edificado en 1962, y el de Peñalolén que se construyó en el 2014 para los Juegos Bolivarianos.